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La mágica sonrisa que le dio la vuelta al mundo

Publicado el 18-11-2020

Transcurría la mañana del 5 de noviembre en medio de la lluvia y el mal tiempo, cuando el Teniente Miguel Ángel Rovira Pérez, quien labora en la 1ra. Región Aeronaval, conformada por las provincias de Chiriquí, Veraguas y Bocas del Toro, encontrándose de día libre, es informado que debe presentarse a la Estación Aérea “Subteniente Vicente Vargas” en la ciudad de David, junto a otros compañeros,para cumplir con una misión de apoyo en el área conocida como “La Quijada del Diablo” en la carretera que conduce hacia Bocas del Toro.

Producto de la incesante lluvia esta vía colapsa, dejando incomunicados a decenas de familias, acto seguido Rovira y sus compañerosacuden al rescatede todas esas personas que habían quedado en situación de peligro y encomendándose a Dios empiezan su trabajo.

Al llegar a la zona de derrumbes se encuentran con un escenario aterrador, árboles caídos, casas destrozadas y lodo, proceden a sacar familias enteras de las zonas de desastres, cuando el reloj marcaba el mediodía acuden al traslado de una madre con sus dos hijas.“Una de ellas me cautivó desde el primer momento, cargaba sus botitas puestas y en su espalda una mochila. Al verme brincó de felicidad, allí la tomé por su mano estaba helada,  le dije que me la colocaría en la espalda y pasaríamos en medio del lodo, que se agarrara fuerte; me dijo “tengo miedo”, pero le contesté, vamos a estar bien: ¡Dios está con nosotros!," expresó el teniente.

Mientras Rovira, avanzaba en medio del lodo con la pequeña en su espalda,  su hermanita, de unos cuatro años, iba muy cerca a ella en los hombros de otro rescatista  y solo las escuchaban reír.

"Sus dientecitos chocaban del frío, pero ella le gritaba a su hermanita:¡yupi, yupi! En su inocencia veían el rescate como una diversión, solo pensé en sacarla de allí y llevarla a un lugar seguro. Sin embargo aún nos quedaba un largo trayecto, seguíamos avanzando, hasta que logramos llegar al punto donde una ambulancia del Cuerpo de Bomberos esperaba por ellos, allí la entregué y me alzó su mano para despedirse” indicó el aeronaval.

Para el Teniente Miguel Rovira esta ha sido una experiencia única en su vida como uniformado, agradece a Dios por permitirle haber ayudado a muchas personas y asegura que se siente orgulloso de pertenecer a una institución tan noble como lo es el Servicio Nacional Aeronaval, en especial a  la niña “Juliana” quien cautivó a miles de personas con su inocente sonrisa.

Esta inolvidable experiencia trascendió más allá de aquel día del rescate, con la colaboración del personal de la Embajada de los Estados Unidos, el Movimiento “Todo Chiriquí” y las unidades de  la Dirección Nacional de Acción Integral (DINAI) del SENAN,  hicieron posible un emotivo reencuentro de la niña Juliana y el Teniente Miguel Rovira, durante su cumpleaños número 5 acompañada de su familia.

El valor de este miembro de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), quedó plasmado en videos y fotografías, incluso en editoriales gráficos de los medios de comunicación,estas unidades quienes también son llamados "los héroes sin capa", realizan proezas al acudir al llamado de auxilio durante el paso del huracán “ETA” en nuestro país, lo que ha sido aplaudido por la población, haciendo viral estas imágenes.

Dios, Patria y Honor.